jueves, 20 de septiembre de 2012

El nuevo año 2012: ¡ Tu decides!

El despertar de un nuevo año trae consigo, para los seres humanos, una serie de propósitos que nos alegran el corazón y el alma. Pero pronto van desapareciendo cuando nos enfrentamos a la realidad, que normalmente toma cuerpo de “poder” y “querer”: ¿Puedo realizar esto o aquello? ¿Qué obligaciones se me presentarán? ¿Costará mucho dinero? … y al final de estas consideraciones necesarias, pasamos a la condición suficiente ¿Quiero hacerlo?. El dilema del quiero y puedo están presentes en toda actuación del hombre desde el principio de la creación. Adán, quería pero no podía. Eva podía pero no quería.
Nuestra sociedad está marcada por factores adscriptivos que condicionan el futuro de los actores sociales. Los hay creativos, innovadores, orientados al logro o pasivos, conservadores o reconciliados con las posiciones que tienen adscritas. Pueden enfatizar la autonomía, la independencia, la integridad personal, o exhibir conformidad, adaptación y dependencia. Pueden tener una autoconciencia adecuada de su situación social o ser completamente ignorantes, y también estar atrapados en la mitología o en la falsa conciencia. Al final el “querer” estará influido, modelado de forma decisiva por el “poder”, pero también a la inversa. Por ello establezco que la condición necesaria y suficiente de todo ser humano para ser “libre” tiene que estar influida de forma única e inseparable por el “querer” y el “poder”.
El ser humano desea progresar, o lo que es lo mismo desea mejorar, transformarse, desarrollarse o simplemente ser o estar mejor que en el momento presente. Pero para conseguirlo debe prepararse, debe involucrarse en los compromisos sociales que nos envuelven, debe dejar comodidad por sacrificio y entonces, llegado a ese momento decisivo y fronterizo, desea encontrar la escusa para no autoculparse en el futuro de lo que es y pudo ser, y la frase mas socorrida será ¿Vale la pena hacerlo?.
Habíamos comenzado el año creando, como Weber, nuestro personaje ideal, lo que debería ser y aun no soy. Pero siempre pensamos que aún estamos a tiempo, y eso es cierto; lo es por la sencilla razón de que hemos sido creados para el progreso y por ello somos poseedores de dos nociones generales y sintéticas: libertad y autotrascendencia. Libertad (positiva o negativa) que me permite una libertad para decidir (poder) y una libertad de autonomía (querer) . Pero lo mas importante, una característica crucial es nuestra tendencia hacia la autotrascendencia, es decir, ir mas allá de si mismos, el superar las limitaciones, el romper con las constricciones, el cruzar la “frontera” de la condición humana: la trascendencia de la naturaleza, aprovechándola, controlándola y regulándola a través del trabajo; las trascendencia de las estructuras sociales mediante las evasiones, desviaciones, reformas y revoluciones; pero además esa autotrascendencia se potencia a través del aprendizaje, el entrenamiento, el autocontrol, la mejora, el avance y extensión de nuestros poderes humanos, obviamente limitados por la tecnología y otros elementos causales.
Todo ello es además explicable como fruto de dos rasgos fundamentales del ser humano: la creatividad (innovación) y el carácter acumulativo de la experiencia humana, constantemente ampliada y enriquecida, aprendida individualmente en el lapso biográfico, y transmitida socialmente (culturalmente) en el lapso histórico. Por lo tanto en último termino la fuente principal de nuestra transformación, de nuestro desarrollo, de nuestro progreso, y en definitiva de nuestro “querer-poder” se encuentra en la irreductible y esencialmente ilimitada creatividad y educabilidad de los seres humanos; capaces de concebir y heredar la novedad, de transmitirla, de acrecentarla, de darle forma o de negarla y apagarla. Aquí radica el que quiera y el que pueda, ¡seguir adelante!, no desfallecer ante constricciones o cicatrices del pasado, no socializar la pasividad, no entregarme.
Este nuevo año 2012, está repleto de incógnitas pero también de oportunidades, de ilusiones y de fracasos, de risas y lamentos, de amor y odio. ¿Cuál quieres elegir tu?
Articulo social de José Antonio Puig Camps.  Enero 2012

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